El Circo de Los hermanos Medina encalló en La Rioja desde hace meses

Mientras pasa el tiempo que la burocracia demanda para tratar la ley de Emergencia Cultural, el tradicional circo padece, lejos de Tucumán, la falta de ayuda y la indiferencia ante la afligente situación.

La familia Medina llegó al puerto de Valparaíso, Chile, hacia el año 1821, y los propios Medina lo recuerdan con afecto y orgullo.

Ya eran acróbatas y artistas de circo en la lejana Europa de donde venían y con el paso de los años, quien fuera el abuelo de los actuales Medina, llegó a la Argentina y en el año 1927 formó su propio circo que se llamó “Los Hermanos Medina” que desapareció en el año 1973.

Se retomó la tradición familiar, casi recientemente, en el año 2011, refundando el antiguo circo un día 15 de abril, con el mismo nombre, y desde entonces se ha preservado como una tradición familiar, ya que hoy la continuidad va por una quinta generación.

En diálogo con Prensa Activa Digital, la integrante de la compañía Liliana Medina nos dice con orgullo “Y ya comienza a asomar la sexta generación”, nos dice.

“Los abuelos, luego de recorrer el país entero llevando la cultura circense durante aproximadamente 50 años, decidió arraigarse en Tucumán. También allí, uno de los nietos de Juan de Dios Medina estudia y se recibe de contador. El recibe su diploma bajo la carpa de un circo y hoy, actualmente, es el ministro del interior de la provincia de Tucumán”, dijo la portavoz del grupo.

“El elenco del viejo circo participó en la primera película tucumana que se llamó “Mansedumbre”, y en la primera parte del filme se hacían todos números circenses mientras que, en la segunda, se veía obras de teatro, y ese era el verdadero Circo Criollo”, recordó Liliana.

“La familia circense se compone del grupo familiar nuestro; yo vengo de familia de circo, mientras que mi marido viene de otra, y es por eso que decimos ‘Circo de los Hermanos Medina, de pura sangre circense’. Tenemos seis hijos, todos ellos son acróbatas, contorsionistas, equilibristas, malabaristas, globistas, cada uno cultiva diferentes disciplinas, porque en el circo se hace de todo. Yo misma hice cada una de esas cosas. Actualmente en este circo se hicieron dos videoclips. Uno que se llama “Marcado a fuego” de Carlos Cisneros y otro que se llama “La marioneta” de Flavio viera”, nosotros somos de Tucumán, es allí donde tenemos la familia, pero andamos como el caracol con la casa a cuestas”, explicó.

Los malos tiempos de hoy

Un kiosco en el que se venden comidas como empanadas tucumanas o sándwiches, una pequeña huerta con acelgas y lechugas, apenas ayuda a superar los problemas de los 20 integrantes de la troupe, pero los esforzados artistas aprendieron a mutar para sobrevivir, aunque aveces, solo puedan vender unos pocos panchitos.  

Hoy la realidad que están pasando es dura y complicada. La situación de Pandemia y posterior Cuarentena Obligatoria los sorprendió en la provincia de La Rioja.

“Estamos en un lugar llamado Anguinan, a solo tres kilómetros de Chilecito, y a 700 kilómetros de nuestros querido Tucumán”, manifestó Liliana Medina sin ocultar su preocupación.

La actividad de los circos está suspendida porque, en realidad, no está permitido ningún espectáculo público. Entonces es imaginable que los artistas estén atravesando una acuciante situación, y que la supervivencia de cada día es una aventura que nunca se sabe cómo termina.

La ayuda providencial del IFE y algún bolsón de mercadería que les acerca la municipalidad de Anguinan, aunque es necesaria, alcanza apenas para paliar las urgencias. Lo que es enormemente favorecedor para el circo, en cambio, es la generosidad del club de la ciudad “Ellos nos permitieron quedarnos en el predio sin cobrarnos nada. No pagamos ni luz ni agua, y podemos disponer de los sanitarios, lo cual nos libera enormemente”, expresó Liliana.

“Por supuesto, los amigos de Tucumán nos hicieron llegar su ayuda con dinero en concreto, lo cual logró aliviar en muchos sentidos la situación, no hay que olvidar que tenemos muchos chicos en el grupo”, señaló.

Esta es la cruda realidad de hoy. Un kiosco que apenas vende y no da para la supervivencia del grupo.

Esta es la hora de salvar lo que es una auténtica tradición cultural argentina. Una herencia de valor innegable, no permitamos que el paso de esta peste termine de socavar los cimientos de un arte milenario, un legado de legítima expresión popular. Las autoridades deben intervenir con organizada urgencia que permita salir al salvataje de estos artistas que, en primer lugar, son personas, hermanos argentinos, y luego, son portavoces de un arte milenario que no debe apagarse en el olvido, debe preservarse para las generaciones futuras y brindarnos lo que mejor tiene.

También te podría gustar...

1 respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *