La gran actriz tucumana Alicia López Vera se fue de gira

Físicamente, Alicia López Vera tenía, además de su gran belleza, dos rasgos que la favorecían: un par de ojos bellos que eran visibles desde la primera a la última butaca, y una voz profunda, grave, que era escuchable también en las mismas proporciones, aunque fuera emitida en un susurro.

Alicia López Vera en escena (Foto cortesía de Marga Fuentes).

Se fue, simplemente, nos dejó, los actores preferimos decir, “se fue de gira” como decía el inolvidable Jorge Luz, para cavilar lo preferible; nuestra compañera no está descansando del teatro, no querría, sólo lo llevó a otro lado, para seguir siendo feliz con el arte escénico…en otro lado, el otro, el que nos permite soñar para siempre, y ser el cómico eterno, capaz de burlar la amenaza de las cifras de boletería, o la fragilidad inconsistente del decorado.

Alicia, en una actuación memorable con el Teatro Estable de la Provincia (Foto cortesía de Marga Fuentes).

Como todas las grandes, era sumamente disciplinada y estricta, y a pesar de su sentido del humor y jovialidad cotidianos, se resistía a las chanzas o bromas escénicas de las que muchos actores disfrutan. Ella venía de una escuela rigurosa, estricta, que vislumbraba en el teatro un santuario y en la función un oficio. Así al menos la vi, hace muchos años y de la mano de mis padres porque era muy joven por entonces, haciendo un drama, “Equus” de Peter Shaffer, y poco después una comedia ligera llamada “Taxi” de Ray Cooney, ambas bajo la dirección del legendario Carlos Olivera y, hace apenas unos años, “La casa de Bernarda Alba” de Federico García Lorca dirigida por Rafael Nofal. El interín entre los dos primeros títulos y el último de los que menciono, hay decenas y decenas de obras, autores, géneros y directores que frecuentó con o sin el Teatro Estable de la Provincia al cual perteneció y del cual se retiró hace pocos años, sin contar su paso glorioso por el radioteatro en donde compartía cartel con los grandes que son hoy, un emblema del género, no es nuestra intención recorrer en detalle ese camino, que baste la certeza de saber que quien ama el teatro tucumano, sabe de quien hablamos, y que es seguro que hay algún título en su memoria y en su corazón que merece un tributo.

En una comedia, con el Teatro Estable. (Foto cortesía de Marga Fuentes).

Es que Alicia López Vera supo fructificar su talento natural para la escena desplegándolo en toda su riqueza. Eso explica porqué los compañeros sienten y sentirán el vacío que deja su ausencia, y porqué en la platea se extrañará esa mirada y esa voz increíbles.

Pero era más que eso, su mirada de buena persona, buena amiga, buena gente, era más bella que sus ojos; y sus palabras de aliento, de solidaridad, de compañerismo (como las que alguna vez me dirigió y recibí con tanto afecto) eran más hermosas que el sonido mismo de su voz inolvidable.

A los actores no se los despide con pañuelos ni llanto, para ella pues, un aplauso.

En «La ronda» con Juan Carlos Di Lullo.
Fotos: gentileza de Cuqui García.

El testimonio de una compañera y amiga inseparable: la actriz Lilian Mirkin

Ella siempre estaba presente en cada detalle, alentando los proyectos desde cualquier lugar. Llegaba a los ensayos con lo que tenía en su casa para ayudar a componer los personajes. Entraba con su aire altivo y decía: “mirá te traje esta pollera para que pruebes el movimiento al caminar”, traía carteras, aros y lo que pueda servir para los ensayos.

Extrañaré sus charlas profundas, ella no tenía miedo a hablar de lo que fuera, tal vez porque estábamos acostumbradas a mirar los mundos profundos e internos de los personajes que queríamos siempre entender. Nos encantaba tomar cervecita negra con papas fritas después de los ensayos y desentrañar las incógnitas del teatro y de la vida. Alicia tenía una fuerza tremenda, comprometida desafiaba las injusticias dentro y fuera del escenario. Te escuchaba apasionada con esos ojos brillantes y siempre pensaba algo inteligente cargado de ironía y sensibilidad que hacía reírte y disfrutar de su sabiduría. Ella fue una valiente, se dedicó al teatro a pesar de la negativa de su padre y llegó a ser un pilar fundamental del Teatro Estable.

Intensamente observadora, no se le escapaba nada. Tenía esa rapidez para darse cuenta de todo con solo una ojeada panorámica. Tan intuitiva como analítica, llegaba al punto preciso para hacerte entender lo que sea. No tenía pelos en la lengua y con mucho respeto te planteaba lo que le parecía.

Le encantaba cocinar y cantar y recitar tanto como leer, ensayar y hablar después del trabajo. Le fascinaba Federico García Lorca, tenía su biografía en la mesita de luz.

Lilian Mirkin y Alicia López Vera, juntas en el escenario. (Foto cortesía de Lilian Mirkin)

A veces, en su casa de San Pedro, solíamos pasear y disfrutábamos del silencio. Ella podía sentir el mundo que latía en la piedra que recogía del río. Alicia nunca perdió esa mirada de niña entusiasta y sorprendida por la vida, sus chispeantes ojos le brillaban tanto de felicidad como de melancólica ternura. Mujer fuerte, coherente, y libre. Es una de las personas más libres que conocí. Sufría por los niños que padecían hambre en la calle y por la injusticia generalizada. Llevaré sus palabras como un motorcito dentro de mí. Solo agradezco a la vida haberla conocido y aprendido tanto de ella, de su constante coraje para vivir en la belleza de la simpleza. Alicia vivirá por siempre en cada actor y actriz tucumano que irradie ese halo de pasión y de verdad.

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3 Respuestas

  1. Carlos dice:

    Muy buena semblanza y artículo. La conocí como un humilde técnico, pintando decorados. Hermosa mujer, respetuosa y amable. Q en paz descanses querida Alicia!!

  2. Emiliano dice:

    Bellas palabras. Lo mejor que se publicó sobre Alicia.

  3. Nicolás Neville dice:

    Ella era mi tía política de cariño, que me embeleso tano su actuación que una vez hace muchos años, fui a ver una obra de teatro en la que ella hacia de Condesa y al final de la obra, yo quería conocerla ya que me habían dicho, » que la condesa era pariente nuestra»

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