Roberto Arlt: Un grande de la literatura, a los 121 años de su nacimiento

Mgtr. Zuma Prina

Miembro de Número de AALIJ
Representante de América Madre

Roberto Arlt nace en Buenos Aires el 2 de abril de 1900, con el comienzo del siglo. Una fecha para recordar pues su profusa obra, a pesar de su corta vida, será reconocida internacionalmente. Fallece, un 26 de julio de 1942. Un grande de la literatura, criticado por sus contemporáneos y reivindicado después de su muerte.

Su arte rompe con las reglas clásicas, del purismo del lenguaje castellano. Recoge el habla de los distintos sectores de la sociedad. Incorpora la oralidad, como signo de una oralidad secundaria. Rompe con la novela realista, con la novela académica, con el modernismo poético.

 En 1931, Arlt publica su novela Los Lanzallamas, En el prólogo escribe: «El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un ‘cross’ a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y ‘que los eunucos bufen'».

Esa frase lo identifica y diferencia de los escritores de su época. Él escribe con fiereza, y con prepotencia.

Una mirada hacia su obra

Arlt escribe desde la carencia, tendrá una biblioteca de pobre. Leerá folletines; a Dostoievski traducido; textos de divulgación. En 1926 publica El juguete rabioso. Particularmente Baudelaire tiene un espacio muy importante en El juguete rabioso. Llega a decir que Baudelaire es su padre espiritual.

El espacio

Para definir el espacio de Arlt, no hay que buscarlo en Boedo ni en Florida, sino cerca de Scalabrini Ortiz y de Descépalo. Hay en su obra una suerte de poética que opera como premisa básica de un modo arltiano de producción de la literatura, con sus prácticas de transcripción y traducción, filtros, deslizamientos, apropiaciones, sus verdaderas perversiones, sus ataques contra los mitos, el modelo de estilo vinculado a la propiedad.

Hay un espacio literario que comparte con Arlt la exasperación, el desencanto, los personajes marginales, los conflictos y la visión del mundo que hacen advertir esa descomposición de la prosperidad alvearista. Hay una visión desencantada de la condición humana y hay mostración de la crisis de movilidad y estabilidad de las clases medias de Buenos Aires, que son como alucinaciones del fantasma del ascenso social. Se muestran las apariencias del ascenso social, de las ilusiones sociales, con las tremendas contradicciones que conlleva. Se producen así una serie de personajes que se acercan a un inventario de ilusos tramperos y humillados que hablan en busca de un golpe, de un invento, de un robo, todo lo que permita cambiar de fortuna rápido.

El estilo

En la escritura de Arlt se incorpora la crueldad y la exhibición del conjunto social de acuerdo con los mecanismos de producción. Personaje – narrador = oralidad. Pero además hay una ruptura con la causalidad. Es decir, no hay parábola ni moraleja

Se observa un acercamiento a la técnica del folletín, pero Arlt no tiene un elemento que sí se da en el folletín: hay reivindicación y en Arlt no. Él toma determinadas técnicas de producción de significación. A veces las estiliza, otras veces las parodia.

Antonio Pagés Larraya[1] definió a los personajes de Arlt como “mezcla de inocencia y cinismo”. A través de este permanente juego, del grotesco, de la parodia, anticipa la actitud de inconformismo llevado a la instancia de una posición existencial y anárquica. Imposibilitada la salida por un pesimismo fundamental, él vuelca sus criaturas literarias en la iniquidad, como justificación posible del ser.

En el prólogo de Los lanzallamas, se ve claro cómo funciona el estilo. Sus puestas en escena son de montajes y encadenamientos de conjuntos discursivos.


Cómo leer a Roberto Arlt

Podemos leer en Arlt una problematización de las ideologías de la originalidad y de la autenticidad, emboscándolas en prácticas de reproducción, copias, transcripción, traslado discursivo, circulación de otras escrituras.  Leer nuevamente a Arlt no supone la repetición, sino la puesta en escena de otro modo de recepción.

La lectura de Arlt nos propone el desciframiento de otros textos y de un sector del mundo. No hay creación, no hay creadores, no hay origen. Siempre es la palabra de otro. Dice Lacan: “Porque circula, yo puedo hablar y ser hablado por el lenguaje”.[1]

En la escritura arltiano se distingue una fuerza transformadora que incorpora, reorganiza y combina valores nuevos a partir de un conjunto de lecturas. Lee determinado tipo de lectura y la transforma. Parodia el folletín. Por eso El amor brujo. Los siete locos está armado con una relación de relatos-confesiones, que puede ser leído como la estilización del procedimiento en Dostoievski. Pero esta convergencia no es una imitación, porque el procedimiento de la confesión en Arlt exhibe matices diferenciales.

Algunas conclusiones

Arlt, en cierta medida, trastoca parte del patrimonio nacional. Él escribe otra cosa; lee otra cosa. Adapta fragmentos de otras series, desde otras lecturas, constituye una constelación discursiva en la que se tejen y entretejen múltiples marcas. Leer y escribir son un continuum, donde se produce significación. De este modo, encontramos que no hay origen, no hay creadores, un “creador”; a partir de un determinado talento genera la palabra. Y luego, como dice Bajtin[2]“ : 417 es siempre la palabra del otro.“ Esta concepción debería pensarse como la instalación de una determinada ideología. Todo texto literario es legible desde otros textos y toda lectura es una exhibición de intertextualidad.

Por esa condición más cercana a la multiplicidad de lecturas, a las distintas voces que recoge de la calle haciendo hablar a sus personajes con fuerza, por la violencia que genera al escribir como dando “un cros a la mandíbula” por las técnicas de asociación y disociación, de montaje, es que Roberto Arlt es un escritor que se adelanta al futuro y atrapa tanto al adulto como al joven lector.


[1]  LACAN, Jacques.2008.  Seminario 16 De un otro al otro — Buenos Aires, Paidós.

[2]  BAJTIN, Mijaíl. 1993. Problemas de la poética de Dostoievski.- México. 

[1] PAJES LARRAYA, Antonio. 1963. Perduración romántica de las letras argentinas. México UNAM,

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