La planta de Lehmann permanece paralizada desde enero y los trabajadores acumulan salarios adeudados desde diciembre de 2025. Una propuesta para producir leche en polvo a fasón abre una posibilidad de reactivación que los operarios buscan impulsar por su cuenta, mientras este miércoles se formalizó la apertura del concurso de acreedores.
En medio de la quietud reinante en torno la delicada situación de Lácteos Verónica, esta semana surgió la posibilidad de reactivar la planta de Lehmann mediante un supuesto acuerdo de producción para terceros, destinado exclusivamente a la elaboración de leche en polvo.
La empresa acumula nueve años de crisis, con un deterioro más intenso desde abril de 2025. Al momento de discontinuar el pago de salarios, tenía más de 700 trabajadores. Desde entonces, su situación se agravó en un contexto de llamativa falta de consecuencias para sus responsables.
Muchos empleados consiguieron otros trabajos, mientras que otros sobreviven con emprendimientos o changas. Entretanto, el silencio aturde frente a la irresponsabilidad de la familia Espiñeira, propietaria de una firma centenaria que quedó reducida a una actividad mínima en su planta de Suardi, actualmente operada por un tercero de manera temporal. Ahora, la empresa intenta avanzar con un acuerdo similar en Lehmann, mientras las instalaciones de Clason permanecen relegadas.
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La compañía acumula años de incumplimientos con sus trabajadores, proveedores de materia prima, insumos y servicios, además de obligaciones impositivas. Sin embargo, nunca pareció sentir la presión judicial derivada de los múltiples pedidos de quiebra ni de las intimaciones por los compromisos pendientes. Esa laxitud es, precisamente, la que nunca apuró a los Espiñeira.
Este miércoles se abrió formalmente el concurso de acreedores solicitado en agosto, en el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 17, Secretaría N.º 34, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.



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