Noticias de Tucumán

23 de octubre de 2026 · Daniela Benitez

Luciana recibió el alta en el Hospital del Niño Jesús tras una recuperación que conmovió a todo el equipo de salud

La niña había ingresado en estado crítico el 24 de septiembre, luego de sufrir un grave ataque de un perro. Tras semanas de atención especializada, una cirugía reconstructiva y cuidados interdisciplinarios, regresará a su hogar con su abuela y continuará con controles médicos y rehabilitación. Su evolución refleja el compromiso de los trabajadores de la salud pública tucumana.

Hay días que dejan una huella imborrable en un hospital. Este viernes, el Hospital del Niño Jesús vivió uno de ellos: Luciana, la pequeña que el pasado 24 de septiembre, día de la Virgen de la Merced, ingresó con lesiones gravísimas después de ser atacada por un perro pitbull, recibió el alta médica y podrá volver a su hogar junto a su familia.

La escena estuvo cargada de emoción. Después de atravesar días críticos, verla caminar y recorrer los pasillos acompañada por su abuela, Rosa Soria, fue motivo de alegría para quienes estuvieron a su lado desde el primer momento. Los abrazos, las lágrimas y las sonrisas reflejaron no solo la felicidad por su recuperación, sino también el esfuerzo colectivo de médicos, enfermeros, especialistas y trabajadores que acompañaron cada etapa de su evolución.

La atención de Luciana puso de manifiesto la capacidad de respuesta del sistema público de salud y el valor del trabajo en equipo. En consonancia con las políticas sanitarias del gobernador Osvaldo Jaldo, el Ministerio de Salud Pública, conducido por el doctor Luis Medina Ruiz, sostiene una gestión centrada en la atención oportuna, el acompañamiento de las familias y la respuesta integral ante situaciones de alta complejidad.

Una respuesta decisiva

La directora del Hospital del Niño Jesús, doctora Inés Gramajo, destacó que Luciana llegó al hospital durante un día feriado, en estado crítico, con una importante hipotensión, descompensación hemodinámica y un compromiso respiratorio que hacía especialmente compleja su atención.

Durante el traslado, la niña debió detenerse en el Hospital Padilla, donde recibió asistencia inicial, antes de continuar hacia el Hospital del Niño Jesús, donde necesitaba ser intubada y recibir atención especializada.

“Llegó gravísima”, recordó Gramajo, quien destacó la intervención de los pediatras de guardia, quienes lograron estabilizarla, asegurar la vía aérea y coordinar los estudios necesarios para determinar la magnitud de las lesiones. Posteriormente, la pequeña ingresó a terapia intensiva.

La paciente permaneció nueve días con asistencia respiratoria mecánica y luego continuó otros tres días en terapia intensiva, ya sin respirador. Más tarde pasó por terapia intermedia y finalmente llegó a la sala de clínica, donde siguió su recuperación.

La médica remarcó especialmente la respuesta de los cirujanos, quienes acudieron al hospital pese a tratarse de un feriado para realizar una intervención que se extendió durante aproximadamente tres horas y media, destinada a reconstruir las estructuras afectadas de su rostro. “Una niña que llegó grave, con pronósticos reservados, que hoy se pueda ir de alta, la verdad que es digno de destacar el trabajo en conjunto que tienen nuestros médicos, nuestras enfermeras y todo el equipo del hospital”, expresó.

Gramajo explicó que Luciana se retiró con turnos programados para continuar el seguimiento de las lesiones, en particular las relacionadas con el ojo izquierdo. Según su evolución, se evaluará la necesidad de realizar interconsultas con otros especialistas.

Además, puso en valor el papel de la salud pública para responder ante una emergencia de estas características, con profesionales que acudieron de manera inmediata para garantizar la atención que la niña necesitaba. “Es tremendamente importante mostrar lo que trabaja nuestro hospital, lo que trabaja nuestro equipo y cómo nos pide el ministro estar cerca de los pacientes y de la familia”, sostuvo. Y agregó que esta respuesta refleja una política de Estado en la que la salud pública constituye una prioridad para el Gobierno de Tucumán.

Una historia que deja esperanza

El alta de Luciana es el resultado de una cadena de cuidados en la que cada intervención fue importante: la respuesta inicial de los pediatras, la cirugía realizada por los especialistas, la atención en terapia intensiva, el seguimiento clínico, los cuidados de Enfermería y el acompañamiento de su familia.

Aunque todavía deberá continuar con controles y rehabilitación, su regreso a casa marca un momento significativo después de una experiencia que puso en riesgo su vida.

La historia también permite reconocer el trabajo silencioso y comprometido de los equipos del Hospital del Niño Jesús, que sostienen su tarea incluso en circunstancias excepcionales, como ocurrió aquel feriado de septiembre.

Desde el Ministerio de Salud Pública se destaca el valor de una atención humanizada, interdisciplinaria y accesible, en la que la calidad profesional se combina con la cercanía hacia cada paciente y su entorno familiar.

Hoy, Luciana vuelve a casa acompañada por su abuela y por la esperanza de seguir recuperándose. Y en los pasillos del hospital queda la emoción de quienes compartieron su camino, con la certeza de que detrás de cada alta médica hay mucho más que un tratamiento exitoso: hay personas, vocación, compromiso y un equipo que no dejó de trabajar para que una niña tuviera una nueva oportunidad.

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