Fútbol»Relataste nuestra pasión como nadie. Hoy el grito de gol suena un poco más bajito. Hasta siempre, Maestro.»
Hay silencios que no se explican con el reloj, sino con el vacío que dejan en la garganta. Se nos fue Marcelo Araujo a los 78 años un relator con todas las letras , y con él se lleva un pedazo de esa liturgia dominguera que nos hacía sentir que el fútbol, además de una pasión, era el mejor de los cuentos posibles.
Él no narraba partidos; él nos invitaba a un banquete de asombros y de ironías. Tenía esa virtud, casi de amigo íntimo, de hacernos creer que estábamos ahí, al borde de la línea de cal, compartiendo el secreto de un gol que recién estaba naciendo. Sus palabras eran el marco perfecto para la épica de los nuestros, dándole un brillo distinto a la pelota, una jerarquía que solo alcanzan los que entienden que el deporte es, en el fondo, la vida misma disfrazada de camiseta.
Hoy el micrófono queda mudo, pero en el eco de cada grito de gol va a seguir resonando esa voz. Porque hay hombres que no se mueren del todo mientras alguien, en cualquier potrero o en cualquier tribuna, siga recordando cómo nos hicieron vibrar el alma.
Buen viaje, Maestro. Gracias por habernos prestado sus ojos y su voz para ver el mundo más lindo.
El sentido homenaje de Prensa Activa Digital, para el relator que le dio otro sentido a la pasión.


