Hoy se celebra el Día Mundial de la Osteoporosis
Fue la Sociedad Nacional de Osteoporosis de Gran Bretaña, quien lanzó en 1996 una campaña para prevenir la enfermedad y concientizar sobre su diagnóstico y tratamiento. Luego, en 1997, la campaña de lucha contra la enfermedad ha estado en manos de la Fundación Internacional de Osteoporosis y a partir de 1998 la Organización Mundial de la Salud ha participado como co-sponsor en las distintas campañas.
Penosamente, la Osteoporosis es una enfermedad ósea, lenta y progresiva que reduce la calidad y densidad de los huesos, volviéndolos frágiles y porosos prácticos de ser fracturados, a causa de la pérdida del tejido óseo normal.
El hueso es un tejido vivo, en constante renovación. Por un lado se forma hueso nuevo y simultáneamente, se destruye hueso envejecido. Cuando se rompe el equilibrio en este proceso es que se genera la osteoporosis.
Muchas personas ignoran padecerla hasta tener un escenario de fractura. Las zonas propicias a presentar esta lesión son la columna vertebral, la muñeca y la cadera; pudiendo ser mortales o causar discapacidad a largo plazo.
La gran mayoría de enfermos tienen una osteoporosis primaria, en la que se distinguen tres grandes grupos:
-La osteoporosis idiopática juvenil o del adulto, sin causa conocida.
-La osteoporosis tipo I o postmenopáusica, en la que influye decisivamente la falta de estrógenos que se produce en la mujer en ese periodo de su vida.
-La osteoporosis tipo II o senil, que es la producida por el envejecimiento.
Quienes tienen una osteoporosis secundaria, se da por consecuencia de otras enfermedades como endocrinológicas, reumáticas, hematológicas, o los casos de osteoporosis relacionados con el uso de algunos fármacos como los corticoides o la heparina.
Existen también numerosos factores que aumentan la pérdida de masa ósea que acompaña la edad como la inmovilización o el sedentarismo, el tabaco y el alcohol.
Una herramienta de detección, es una biopsia de hueso, como diversas técnicas radiológicas que además son también útiles para valorar la evolución de la enfermedad y la respuesta al tratamiento. Se han introducido los distintos modelos de densitómetros, que son capaces de medir la densidad del hueso respecto a un patrón determinado.
Hoy, gracias a los avances de la ciencia, se puede prevenir, diagnosticar y controlar.
