NacionalesPortada

1000 días de Milei: la oposición naufraga, pero el PJ aparece impensadamente con la posibilidad de entrar en un balotaje

A mil días de la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, la oposición exhibe fragmentación y pérdida de protagonismo frente al avance libertario. Sin embargo, en un escenario marcado por las dificultades económicas y la dispersión de las fuerzas no oficialistas, el peronismo reaparece en las encuestas con chances de disputar un lugar en el balotaje de 2027.

La oposición, en los primeros 1000 días de Gobierno de La Libertad Avanza (LLA), claramente dio señales de naufragar e irse a pique frente al avance de las huestes de Javier Milei, que logró dividir y atomizar al peronismo, el radicalismo y al Pro.

Pese a ello, el PJ, con un cuestionado liderazgo a cargo de la expresidenta Cristina Fernández -hoy presa cumpliendo una condena judicial por corrupción- y con el gobernador bonaerense Axel Kicillof en ascenso, aparece sorpresivamente en las últimas encuestas con posibilidades de ingresar a un balotaje en la elección presidencial del año próximo.

A su vez, el Pro, que tras perder la elección presidencial con Patricia Bullrich apoyó a Javier Milei en el balotaje de 2023, continuó con esa alianza con el respaldo a LLA en el Congreso y ahora puso a Diego Santilli nada menos que como jefe de Gabinete en el Gabinete nacional violeta.

Pero la relación de Milei con el expresidente Mauricio Macri, titular del Pro, es mala y de desconfianza, por lo que el también expresidente de Boca Juniors encabeza una fracción partidaria que amaga con presentar candidato amarillo a la poltrona de la Casa Rosada el año próximo.

El quid de la cuestión es que el Pro quiere ir con Jorge Macri a la reelección como jefe de Gobierno porteño, en alianza con LLA, pero Javier y Karina Milei apetecen ese distrito clave, en el que ganaron las legislativas de medio término con Manuel Adorni, el ahora eyectado jefe de Gabinete.

La Unión Cívica Radical también sufre una diáspora, como tantas desde que Raúl Alfonsín dejó el gobierno en 1989, y la mayoría de sus gobernadores y legisladores apoyaron a mano alzada todas las iniciativas centrales de la Casa Rosada.

Así aparecieron los “radicales peluca”, como se denominó a un grupo de diputados nacionales que apoyó fanáticamente los proyectos de La Libertad Avanza. Algunos de esos diputados cruzaron el río y directamente se fueron al bloque oficialista.

El PJ es un verdadero rompecabezas: Cristina Fernández de Kirchner está presa e inhabilitada de por vida para presentarse a alguna candidatura y tampoco puede ejercer como presidenta partidaria, pero igualmente se resiste a perder poder y apuntala en la interna al desgastado kirchnerismo/camporismo para manejar al PJ y sostener algunos vínculos con el Gobierno.

Y el año pasado se le rebeló Kicillof, su exministro de Economía, quien creó una agrupación peronista bonaerense (Movimiento Derecho al Futuro), que el 19 de septiembre la extenderá a todo el país. El año próximo planea disputarle la presidencia a Milei, en alianza con otros sectores no peronistas.

Tercia en el mundo peronista el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, quien alcanzó su fulgor político al ganarle las elecciones a Néstor Kirchner y Cristina Fernández con un crítico discurso contra el kirchnerismo y La Cámpora.

Pero, en la elección presidencial de 2019 se amigó con Cristina Fernández de Kirchner y en 2023 fue el candidato del PJ. Esa alianza está intacta y podría ser el postulante kirchnerista en unas PASO contra Kicillof, en una eventual elección interna.

Claramente, el hecho de que el PJ esté, según algunas encuestas, con posibilidades de ingresar a un balotaje el año próximo, no se debe al trabajo desarrollado como oposición, sino a la fragilidad que empieza a mostrar el plan económico de Milei, como ya pasó con el PJ cuando el Gobierno de Macri entró en picada pese a ganar las legislativas de medio término.

Las únicas fábricas que van quedando abiertas son las de humo, es decir los operativos de prensa del Gobierno para intentar contraponer otra realidad al impiadoso ajuste sobre la clase baja y media, el continuo cierre de empresas y PyMEs, el virtual congelamiento salarial de los estatales y privados y el ataque sistemático a la salud y la educación gratuitas, como así también al periodismo de investigación.

Por Fernando Ramírez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *