A 20 años de la desaparición de Betty Argañaraz, el reclamo por justicia sigue intacto
Este 31 de julio se cumplen 20 años de la desaparición de la docente Beatriz «Betty» Argañaraz. El cuerpo de la educadora nunca fue encontrado y su familia sostiene que la causa sigue inconclusa.
El 31 de julio de 2006, Betty Argañaraz salió de su casa para dirigirse al Colegio San Francisco, donde ese día asumiría como directora. Sin embargo, nunca llegó a destino. La investigación determinó que fue asesinada en el departamento que compartían las dos docentes condenadas, pero, dos décadas después, el paradero de sus restos continúa siendo un misterio.
En la antesala del vigésimo aniversario, dialogamos con Liliana Argañaraz, hermana de Betty, quien expresó el profundo dolor que atraviesa la familia y cuestionó que nunca se haya podido recuperar el cuerpo de la docente.
«La sensación es que no se hizo justicia. Las dos fueron condenadas, pero quedó el compromiso de la Justicia de seguir investigando a Betty y eso quedó en el olvido. A Betty no se la recuperó», afirmó.
Liliana también recordó que las pruebas científicas fueron determinantes para llegar a una condena y sostuvo que el móvil del crimen estuvo relacionado con disputas internas dentro de la institución educativa.
«Ellas hicieron todo lo posible para acercarse a Betty porque ya tenían todo preparado para llevarla a ese lugar. Esto fue por ambición al poder y celos. Mi hermana era una mujer muy transparente y muchas cosas iban a cambiar en ese colegio», manifestó.
Asimismo, cuestionó los beneficios otorgados a las condenadas durante el cumplimiento de la pena y volvió a denunciar que ambas mantienen un pacto de silencio que impide conocer dónde está el cuerpo.
«El cuerpo nunca se recuperó y ellas hicieron un pacto de silencio, a pesar de mis súplicas. Nos niegan el derecho de elaborar un duelo y cerrar una etapa», expresó entre lágrimas.
En el marco del vigésimo aniversario, familiares y allegados realizarán este viernes una misa a las 19 horas en la Parroquia Inmaculado Corazón de María, ubicada en Santiago 871, para recordar a Betty Argañaraz y renovar el pedido de verdad y justicia en un caso que, a 20 años, sigue marcando la historia judicial de Tucumán.


