Dólares fugados y en el colchón
El Gobierno del presidente Javier Gerardo Milei junto a su ministro de Economía, Luis Caputo, el endeudador serial, llenaron de dólares prestados por el FMI, administrador general de la Argentina.
Y asi está todo, hecho pelota. Un pueblo con empresas, fundidas, negocios cerrado, desempleo, pobreza. Con mayoría de sus habitantes con ingresos paupérrimos, la educación, la salud desfinanciadas, entre muchas otras negatividades que atrasaron 85 años al pais.Solo el agro, la minería y los financistas ríen y aprovechan.
A un año de la eliminación del cepo para la compra de dólares por parte de las personas físicas, los argentinos adquirieron más de u$s36.000 millones en el mercado formal.
El dato refleja que, pese a la desaceleración de la inflación y la estabilidad cambiaria que busca sostener el gobierno de Javier Milei, el dólar continúa siendo el principal refugio de ahorro para millones de personas.
Los últimos datos del Banco Central (BCRA) muestran que durante abril las compras brutas de divisas alcanzaron los u$s2.727 millones, con la participación de 1,5 millones de compradores. La cifra representó una recuperación respecto de los meses previos y volvió a ubicar al atesoramiento como uno de los principales factores de demanda de dólares en la economía.No hay obras públicas y las privadas son pocas, pero el pais en el que vive Milei, está muy bien según sus declaraciones públicas.
Hay muchos «pocosesos» que apoyan esas políticas aunque no les alcance para comer. Argentina está casi en la lona mientras sus nuevos dueños dejan que el gerente local siga el rumbo de la destrucción y miseria a la que llevó al pais.El comportamiento de los ahorristas volvió a mostrar fuerza durante abril.
Luego de dos meses de moderación, la demanda para atesoramiento volvió a acercarse a los u$s3.000 millones, impulsada por una mayor flexibilización cambiaria y por la persistente preferencia de los argentinos por mantener parte de sus ahorros dolarizados.Sin embargo, el aumento en la compra de dólares no derivó en una caída de reservas. Por el contrario, el Banco Central logró compensar esa demanda gracias a los ingresos provenientes de exportaciones, colocaciones financieras y emisiones de deuda del Tesoro.


