Fuego, escasez y gases lacrimógenos en Bolivia: la calle acorrala al Gobierno y exige su renuncia
A solo seis meses de asumir, el presidente Rodrigo Paz enfrenta una ola de protestas que paralizó el centro del poder político. Sectores afines a Evo Morales profundizaron los bloqueos que desabastecen a la población y rechazaron cualquier tregua, empujando al país a un escenario de máxima fragilidad.
l olor a pólvora, los gases lacrimógenos y la desesperación por el desabastecimiento se adueñaron de la capital boliviana. Lo que comenzó hace tres semanas como un reclamo sindical contra el brutal aumento del costo de vida, mutó este viernes en una guerra abierta para derrocar al Ejecutivo. Miles de manifestantes tomaron las calles y transformaron los alrededores del Palacio de Gobierno en un verdadero campo de batalla, dejando en claro que no aceptarán términos medios ni mesas de diálogo.
Las tensiones se incrementaron por el descontento social, la falta de combustible y los cuestionamientos hacia el presidente Paz por su supuesta cercanía con las élites de Santa Cruz y su alineamiento inicial con Estados Unidos.
A esto se suma la designación de un vicepresidente proveniente de la policía y con popularidad en redes sociales, estrategia que buscó acercarse a sectores jóvenes y populares. Según Sivak: “Había un hastío en la sociedad boliviana y por eso votó en contra de Evo Morales y en contra del MAS en octubre pasado”. El experto sostuvo que el actual gobierno asumió con minoría parlamentaria y enfrenta una disputa política arraigada en el Parlamento y en las calles.
Dinámicas internas: organizaciones sociales y liderazgo fragmentado
En el occidente, las organizaciones sociales, maestros y campesinos han protagonizado bloqueos y protestas ante la falta de avances en cuestiones salariales, la reforma agraria y los problemas de abastecimiento. Esta dinámica responde a la tradición política de Bolivia, donde la movilización social ocupa un lugar predominante frente a la limitada representación de estos sectores en el Parlamento. Sivak explicó: “La crisis está en el departamento de La Paz, en el occidente del país”.
En el oriente, especialmente en Santa Cruz, la situación es diferente. Es una región próspera, marcada por el agronegocio y el gas, donde no se detectan grandes movilizaciones contra el gobierno. De hecho, desde Santa Cruz surgieron marchas de apoyo a la democracia, mientras que otras zonas como Cochabamba muestran un panorama más moderado. El académico señala: “En Santa Cruz ayer una marcha muy importante en defensa de la democracia. En Cochabamba, no hay bloqueos masivos”.
Paz enfrentó desafíos por su debilidad política y la fragmentación interna de sus bases. Su vicepresidente, un expolicía, mantiene independencia y posee influencia en sectores populares gracias a su presencia en redes sociales.
“Es un presidente débil porque tiene minoría, tiene un vicepresidente que se autonomizó al día uno. Es un presidente frágil porque no tiene tanta experiencia política”, afirmó Sivak. El gobierno prometió cambios en el gabinete para incluir a las organizaciones sociales y busca negociar con actores clave como la Central Obrera Boliviana para estabilizar la situación.


