Mientras Kicillof sigue jaqueado por Cristina Kirchner, los intendentes le dan el gusto a Milei
En la precuela del mileísmo, el gobierno de Carlos Menem, se instauró «el fin de las ideologías». Javier Milei propone la destrucción del Estado y, buscado o no, la desintegración de los partidos políticos. En su afán de seguir aferrados al poder, los intendentes ahora buscan autonomías que les permitan las reelecciones y Kicillof, el mejor posicionado, sufre el «sálvese quien pueda».
Hace un año, en una entretenida charla entre periodistas y dirigentes políticos, éste columnista había advertido que, dada la mala situación económica que viven la mayoría de los conurbanos, Axel Kicillof tenía serias chances de ser el próximo presidente. Los comensales no se sobresaltaron, pero de pronto pasaron de creer que estaban escuchando a alguien que analizaba bien la política a sostener que era casi demencial pensar en eso.
Las últimas encuestas dicen que hoy tiene mejor imagen positiva que el presidente Javier Milei y que, al compararse con junio de 2025, aparece como el único opositor en condiciones de competir contra La Libertad Avanza. Falta mucho, pero la realidad, aunque dura y extraña, la foto de hoy es así. Pero las urgencias y necesidades de gobernadores e intendentes lo pueden dejar muy lejos en el sprint final.


