Prevención de la triquinosis: Cómo elegir y cocinar productos porcinos de forma segura
El SENASA recomienda verificar el origen en la etiqueta antes de adquirir fiambres o embutidos y cocinar la carne de cerdo a temperatura adecuada.
La carne de cerdo ocupa cada vez más lugar en las mesas argentinas. Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación, el consumo interno alcanzó en 2025 un máximo histórico de 18,9 kilogramos por habitante, un 8,7% más que el año anterior.
En ese contexto, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) promueve la adquisición y consumo de carne y productos porcinos seguros. Para ello, identificar el origen de estos alimentos y cocinarlos correctamente resulta una medida de prevención clave frente a la triquinosis, una enfermedad parasitaria que no deja señales visibles en los alimentos, pero puede tener consecuencias graves para la salud.
La triquinosis se transmite a las personas a través del consumo de carne de cerdo insuficientemente cocida o productos derivados –como fiambres y embutidos artesanales– que contienen larvas del parásito Trichinella spp. En las personas, una vez instaladas en el músculo, estas larvas pueden generar una enfermedad crónica. El cuadro clínico es variable: puede ir desde casos sin síntomas hasta complicaciones graves, dependiendo de la cantidad de larvas ingeridas y del estado inmunológico de cada persona.
La particularidad de esta enfermedad es que los alimentos contaminados no presentan ninguna señal de alerta: la carne infectada no evidencia alteraciones en el aspecto, el color, el olor ni el sabor. Por eso, la única forma de saber si un producto es seguro es que haya sido analizado en un laboratorio, algo que ocurre de manera obligatoria en todos los establecimientos frigoríficos habilitados por el SENASA.


